Hermosa Marina Alta, de azul y verde vestida,
donde el mar besa la costa con pasión desmedida.
Acantilados imponentes, guardianes de calas secretas,
la espuma del mar dibuja siluetas en la arena quieta.
Oh, tierra de magia y tradición,
entre viñedos, bancales y el sol de la razón,
en cada rincón se escucha el latir
de un Mediterráneo eterno por vivir.
En lo alto, bancales y terrazas suben sin cesar,
tesoros de vid, olivo y algarrobos en su andar.
Marineros y campesinos, almas de sal y de tierra,
herederos de historias que el tiempo nunca entierra.
Oh, tierra de magia y tradición,
entre viñedos, bancales y el sol de la razón,
en cada rincón se escucha el latir
de un Mediterráneo eterno por vivir.
Pueblos blancos de cal, la historia en cada esquina,
bailes, cantos y dulzainas que el aire ilumina.
Desde Del Montgó vigilante hasta el cabo de la Nao,
tus valles y calas pintan un paisaje sin igual.
Entre barrancos, Valles y Montañas, la esencia se vuelve canción,
tierra de luz y color, inspiración de mi corazón.
Gloriosa Marina Alta, de encanto y tradición sin fin,
en tus paisajes se esconde el alma de un eterno jardín.
Oh, tierra de magia y tradición,
en tus brazos vive la emoción,
entre acantilados, viñedos y el mar,
mi alma contigo siempre quiere cantar.
Hermosa Marina Alta, donde el sol y el mar se unen en fervor,
en cada nota, en cada rima, renace tu mágico amor.
Por José Luis Riera